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Introducción

En la actualidad es común tener algún tipo de deuda, sea con casas comerciales, bancos, el crédito con aval del estado, entre otras.

Hoy en nuestro país se han facilitado mucho los requisitos para obtener y otorgar crédito, por lo mismo es que debes saber toda la información de lo que firmes al respecto.

Parte importante de esta nueva realidad, es el cómo funciona la etapa de cobranza y qué es exactamente, para que de esta manera podamos utilizar esta herramienta financiera con conocimiento y a nuestro favor, siempre evitando las posibles consecuencias negativas de su uso, tanto cuando somos nosotros quienes cobramos, como cuando a nosotros nos están cobrando.

Hoy te comparto este breve "manual de cobranza" donde verás cómo se hace el cobro de cualquier deuda pendiente.

Revisaré cómo se cobra una factura, su proceso y estrategias de cobranza con ejemplos. También te mostraré algunos métodos de cobranza y los tipos de cobranza que hay.

Ojalá te guste, y si te quedas con alguna duda, puedes escribirme directo en cualquier punto de contacto del sitio:

1. Tipos de deudas

Como decía antes, hoy es tan fácil obtener crédito, y existen tantas formas de obtenerlo, que debemos evaluar cada deuda. Si es fiscal, impuestos, de derechos municipales, hipotecaria, privada, de previsión, con casas comerciales, de tarjetas, etc.

Cada deuda tiene sus reglas particulares, respecto de los documentos, intereses, cláusulas de aceleración, penalidades, cobro judicial etc.

Por lo cual, y para comenzar, te indicaré los tipos de deudas más comunes para el general de las personas.

1.1. Los títulos ejecutivos

La ley de cobranza no ha definido qué es un título ejecutivo. Sin embargo, la doctrina ha propuesto una definición muy completa que indica qué es.

Dice así: “Título ejecutivo es aquel documento que da cuenta de un derecho indubitable, al cual la ley atribuye la suficiencia necesaria para exigir el cumplimiento forzado de la obligación en él contenida”.

Lenguaje legal algo difícil, pero para traducir lo que quiere decir el texto anterior, te explico a continuación el fondo de esta idea:

La ventaja del título ejecutivo es que la ley permite el pago de la deuda por medio de un juicio especial. Este juicio es breve y se le da rápidamente al acreedor el poder de solicitar el embargo de bienes junto al posterior remate de los mismos, con el objeto de que se pague lo debido.

Lo anterior es una gran diferencia respecto las deudas que no están contenidas en títulos ejecutivos, ya que estas últimas para ser cobradas judicialmente, deben tramitarse en un juicio ordinario de cobro de pesos.

En dicho juicio lo primero que se discutirá será la legitimidad del título a cobrar, los montos contenidos en él, las condiciones acordadas, etc. Haciendo que se entrampe todo el juicio, de forma mucho más complicada en comparación a un título ejecutivo

1.2. ¿Cuáles son títulos ejecutivos?

La pauta para saber qué títulos son ejecutivos, y cuales no, nos la da el artículo 434 del Código de Procedimiento Civil, que señala a los siguientes:

  1. Sentencia firme, bien sea definitiva o interlocutoria;
  2. Copia autorizada de escritura pública;
  3. Acta de avenimiento pasada ante tribunal competente y autorizada por un ministro de fe o por dos testigos de actuación;
  4. Instrumento privado, como pagarés, letras de cambio y cheques, siempre que cumplan determinadas condiciones.
  5. Confesión judicial.
  6. Cualquier título al portador, o nominativo, legítimamente emitidos, que representen obligaciones vencidas, y los cupones también vencidos de dichos títulos.
  7. Cualquiera otro título a que las leyes den fuerza ejecutiva. En este número caben todos los demás títulos ejecutivos que establecen leyes especiales, como por ejemplo la cuarta copia de la factura, de acuerdo con la ley 19.983, los certificados de deudas emitidos por el secretario municipal, respecto a derechos municipales, de acuerdo con el Decreto Ley 3.063 de 1979.

 

Todo el resto de los títulos que no están contenidos dentro de este artículo, o que no están definidos por leyes especiales al efecto, no son títulos ejecutivos, y no gozan de los beneficios que ha establecido la ley para su cobro.

2. Tipos de documentación de deudas.

Existiendo tantas formas de documentar deudas u obligaciones, ahora la pregunta es, ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de cada una de éstas? 

En este capítulo de nuestra guía, analizaré y haré una comparativa entre varios documentos o instrumentos para el registro de una deuda que se pueda cobrar en juicio o en un acuerdo.

Después de una revisión de los más importantes o comunes (a juicio mío), entregaré una conclusión de los pros y contras de ellos.

Sin embargo, y como podrás ver al final, mi mirada tiene que ver más con una elección personal que te garantice seguridad para un proceso de cobranza judicial. O que al menos te entregue muchas herramientas para una etapa de cobranza extrajudicial. 

Lo anterior lo digo porque hay veces en que uno prefiere documentos más "débiles" que otros (por distintas razones) que podrían haber sido más duros. Si ese es tu caso, lo importante es que sea así por una decisión informada y no por mero desconocimiento de lo que es más seguro para ti y/o tu negocio.

 

2.1. Factura versus Boleta de Honorarios versus Nota de cobro

Lo primero que debemos señalar es que cada uno de estos documentos persigue fines distintos, pero que tienen una similitud que radica en que documentan un pago por un servicio prestado o un bien entregado (en el caso de la factura).

Así la factura es medio de respaldo de las operaciones comerciales entre contribuyentes, por medio de la cual se pueden hacer los cobros ejecutivos de servicios prestados o mercadería entregada a nuestro cliente, lo importante es señalar que su cuarta copia tiene mérito ejecutivo.

La cuarta copia es la forma más conocida que tiene este documento, sin embargo ahora se conoce como "cedible", desde que estamos todos en el sistema electrónico de facturación para el SII.

Por otro lado, la boleta de honorarios también nos da un respaldo, pero en esta ocasión sirve de respaldo para servicios prestados por profesionales a otros contribuyentes, la cual da cuenta de los servicios prestados, el costo de estos, y el impuesto que se debe pagar por ellos. No tiene mérito ejecutivo, aunque tiene un procedimiento propio para su cobro.

Por último, respecto a la nota de cobro, debemos señalar que es una especie de factura, pero que no es emitida por el Servicio de Impuestos Internos, y que no documenta los impuestos que se deben pagar por los servicios prestados o la mercadería entregada, sino que únicamente documenta estas operaciones. No presenta ninguna ventaja para su cobro, puesto que no existe un procedimiento especial al efecto.

2.2. Contrato ante notario versus contrato sin notariar

Debemos hacer la prevención que cuando nos referimos a contrato ante notario, en realidad nos referimos a aquel contrato cuyas firmas se encuentran autorizadas ante notario, pero no a los contratos celebrados por medio de escritura pública. Así es que si comparamos la efectividad de un contrato con firmas autorizadas ante notario, contra uno que no tiene sus firmas autorizadas ante notario, la única ventaja que presentan el primero, es su valor probatorio en juicio. Lo anterior ya que, habiéndose tenida por autorizadas las firmas por un ministro de fe, se presumirán verdaderos los términos contenidos en el contrato.

2.3. Pagaré versus reconocimiento de deuda versus cheque

La mejor forma de respaldar una deuda será el pagaré. Esto es por su calidad de título ejecutivo y además porque en él puedes poner cláusulas que te facilite el cobro.

Por ejemplo, la liberación de la obligación de protesto, o la cláusula de aceleración, entre otras.

Por el contrario, el reconocimiento de deuda no es una buena forma de documentar una obligación. Es un documento privado donde nuestro deudor reconocerá que tiene una obligación pendiente con nosotros. Es útil, sí. Pero sólo podremos cobrarlo a través de un juicio ordinario de cobro de pesos (a menos que lo documentemos por escritura pública con la ayuda de un abogado de cobranza).

Por último el cheque siempre será una buena forma de documentar una obligación de dinero, por que luego de notificar su protesto, será un título ejecutivo perfecto. Pero hay que tener en cuenta que de los títulos ejecutivos existentes, es uno de los menos usados porque todo el procedimiento para ir a su cobro es mucho más engorroso en comparación al pagaré.

2.4. Orden de compra versus contrato de prestación de servicios o venta

Una orden de compra o pedido de compra es un documento financiero que acredita una negociación entre proveedor (empresa) y cliente. Así, el cliente le ordena a su proveedor comprar cierto y determinados insumos, proveyendo los fondos para dicha compra. Al momento de efectuarse la compra, la orden se transformará en una factura, con todas las ventajas que esta tiene y que te contaba antes.

Por otro lado, los contratos de prestación de servicios o de ventas, no tienen una mayor facilidad para obtener el pago de las obligaciones contenidas en ellos, a no ser que se suscriban por escritura pública.

2.5. El valor de la escritura pública

La escritura pública, como te contaba, es también una de las mejores maneras de documentar obligaciones de todo tipo. Esto porque:

  1. En primer lugar constituye un título ejecutivo, el cual podrá servir de base para iniciar un juicio ejecutivo con todas las ventajas que esto supone, y

  2. Por su importante valor probatorio en juicio. Esto, ya que las escrituras suponen plena prueba respecto a la fecha de su otorgamiento, respecto al hecho de haberse suscrito por las partes que en ella figuran, del hecho de haber sido otorgado ante ministro de fe y de las declaraciones hechas en ella por los suscriptores de la misma.

2.6. Entrega con factura versus entrega con guía de despacho

La guía de despacho es un documento que se usa en el traslado de mercaderías y que sirve como respaldo a la entrega de productos a clientes. Las guías están directamente relacionadas a las facturas, ya que a través de ellas se puede acreditar que se hizo entrega de las mercaderías. Lógicamente, luego de la firma de la guía, se usa el emitir la factura por dicha entrega.

Ahora bien, la otra opción puede ser entregar directamente con factura. Sin embargo esto tiene un “flanco abierto”. En este caso no contaremos con el respaldo sobre la entrega de los bienes que nos han comprado, dejando una posible incertidumbre para el proveedor como para el cliente al momento de aclarar tal punto en caso de una eventualidad.

2.7. Pros y contras generales

En mi punto de vista, para documentar obligaciones (deudas) con terceros, siempre lo más conveniente será que nos aseguremos un título ejecutivo. Como pudimos ver, variarán dependiendo del tipo de obligación que queramos documentar.

Así, entre proveedor y cliente tendremos la factura. O bien cuando se trate de contratos entre personas naturales tendremos la opción de la escritura pública. Y si se trata de obligaciones de dinero, tendremos el pagaré, el cheque o incluso la letra de cambio.

Depende mucho de ti lo que quieras utilizar, ya que no sólo afectan decisiones legales a la hora de documentar deudas. Hay veces donde prima un criterio comercial para quizás no hacer sentir obligado a nuestro cliente más importante, como también hay empresarios que piensan justamente lo contrario.

Mi responsabilidad como abogado, será siempre aconsejar a mis clientes y lectores ir por el documento o título que les entregue más seguridad. Una cobranza judicial es algo que podría llegar en el momento menos pensado, y ahí es donde uno quisiera hacer un proceso de cobro lo más fácil posible.

Iniciar un juicio después de haber enviado correos electrónicos, mensajes de textos, haber hecho decenas de llamados telefónicos o simplemente presionar y presionar al deudor puede ser agotador. Mucho más cuando uno ya nota que no te van a pagar.

Asegurar un título ejecutivo es una suerte de cobranza preventiva muy importante que te dará varias opciones. También, es una buena práctica que cada emprendedor, empresario o persona natural debe incorporar a su equipo y vida.

Los pros y contra son cientos por cada documento que elijas, tan sólo preocúpate que sea lo más sólido para la posición en que estés, de cara a un cliente, proveedor o deuda con otra persona.

Además, también considera en la ecuación de lo que te conviene, la nueva entrada en vigor de la ley de pago a 30 días de facturas, que comienza a regir este 16 de Mayo de 2019.

3. ¿Qué hacer cuando no nos pagan?

¿Qué hacer cuando un cliente no quiere pagar? ¿Cómo lidiar con clientes que no pagan? Son algunas de las preguntas que responderé a continuación. 

Ante el incumplimiento de tus deudores puedes tomar diversas estrategias y actitudes, las cuales implicarán un menor o mayor resultado en tu negocio y en tus relaciones con quien te debe.  Esto también se reflejará frente a todo el resto de tus posibles deudores en tus futuras experiencias.

Por lo tanto, el cómo vamos a actuar para cobrar nuestros créditos siempre será muy importante, y a esto apuntaremos en los siguientes párrafos.

3.1. Consideraciones antes de cobrar

Antes de cobrar algún crédito que tengas a tu favor, por ejemplo una factura que aún no te pagan, o un reconocimiento de deuda que cumplió su plazo, siempre debes pensar bajo qué título está documentado.

También debes tener en cuenta que existen dos etapas de cobranza: la cobranza judicial y la cobranza extrajudicial. Cada una de las anteriores tiene su particularidad, tanto en su efectividad como en los costos que implica.

Por ejemplo, ¿Sabes cuántas idas de receptor judicial necesita tu cobranza? ¿Cuánto cobra un abogado por asesorarme en uno y otro tipo de proceso? o ¿Dónde habría que ir a notificar la demanda? ¿Es una importante empresa para tu negocio a la que le querrás hacer un juicio? y así.

Hay distintas variables que debes tener en consideración al momento de proceder con el cobro de las acreencias a tu favor, unas más relevantes que otras.

En lo personal, yo siempre recomiendo hablar con un abogado o empresa con experiencia en la materia y que te pueda diagnosticar con alto grado de certeza sobre qué terreno estás pisando. Lo importante es que evalúes con su consejo el mecanismo de cobranza a utilizar (o incluso si es que corresponde asumir la pérdida).

3.2. La cobranza pre o extra judicial

Antes de concurrir a tribunales con el objeto de que nos paguen, podemos utilizar un aviso de cobranza. Todas estas acciones que tienen por objetivo cobrar una deuda, pero que son previas o alternativas a un juicio, se les entiende como cobranza prejudicial.

Existen una serie de herramientas que nos ayudarán a tratar de obtener el pago y con gastos menores a los de iniciar un juicio. Entre estos métodos podemos enumerar los siguientes:

  • Bloqueo de cuentas bancarias.

  • Cómo protestar una factura en Dicom

  • Carta de Cobranza extrajudicial.

  • Cobranza administrativa.

  • Negociaciones de todo tipo.

  • Llamadas y correos electrónicos de servicios de cobranza.

  • Cobranza online

  • Etcétera.


Todos estos métodos apuntan a presionar al deudor para que pague, o para que acceda a entablar algún tipo de negociación con el acreedor, y así poder pactar un nuevo método de pago.

 

Como profesional del área, creo que estos son los beneficios de una cobranza extrajudicial:

  • Costo: es mucho más económico que iniciar juicio, ya sea por los honorarios legales como los gastos de receptores y embargos.

  • Tiempo: si están dadas las condiciones, puede ser veloz y que tengas un pago antes que cualquier juicio.

  • Es mucho más amistoso que una demanda: y puedes construir procesos de cobranza con términos más amables que entrar a demandar directamente. Incluso hay quienes dicen (no se si será cierto) que si te haces fama de ir demandando a todo mundo, te podría jugar en contra comercialmente a futuro.

  • Problema de un tercero: contratas un profesional que te ayuda a lidiar con la situación antes de iniciar un proceso de escritos judiciales y, al igual que en el punto anterior, no tensa tanto la relación (al menos por tu lado).

  • Flexible: el patrimonio con el que te pueden pagar la deuda, a diferencia de un juicio, no está limitado sólo al demandado, sino que pueden venir de otras fuentes y en términos renovados que permita seguir una relación comercial. Por ejemplo, a un cliente reciente le conseguí cobrar una factura extrajudicialmente en cuotas. Lo anterior permitió que la empresa no quebrara a causa de ejecutar toda la deuda de una en un juicio, y así pudiera sostenerse una relación comercial para adelante (obviamente con más garantías que la primera vez).


Los beneficios de la cobranza extrajudicial (bien hecha) son varios y es muy importante asesorarse bien para embarcarse por un buen camino.

Como nota aparte: es importante destacar en este punto que toda clase de carta para solicitar pago, carta de recordatorio de pago, modelo de carta de cobranza, llamadas desde un call center de cobranza, o correos electrónicos de cobranza prejudicial, no suponen que se haya iniciado un juicio contra el deudor, y aquellos que aludan a supuestas acciones judiciales, están expresamente prohibidos por la Ley de Derechos del Consumidor.

3.3. La cobranza Judicial

Primero, debo decir que para la cobranza judicial no existe un único procedimiento de cobranza. El procedimiento dependerá del título en que se encuentre respaldada la deuda que intentamos presentar a cobro.

Un segundo punto para tener en cuenta, es que la cobranza judicial supone los gastos propios de un juicio. Los gastos son variables, por ejemplo: contratación de abogados  cobranza judicial, notificación del receptor judicial, prueba testimonial, documentos, etc.

Todo se debe tener en cuenta al momento de decidir si es económicamente viable proceder a la cobranza judicial. En caso que no lo fuera, a veces es mejor castigar la deuda e intentar corregirla de impuestos.

Como te indicaba en el primer párrafo, el proceso de cobranza judicial depende del título: puede seguirse por medio de un juicio ejecutivo, sumario u ordinario, dependiendo.

Para iniciar una cobranza judicial, deberás contar con la representación de un abogado. Él es quien primero te dará un contexto de lo que viene hacia adelante y los posibles caminos que ocurrirán.

Si las condiciones que te presenta tu abogado para iniciar son suficientes para ti, la cobranza judicial comienza con la redacción del escrito de demanda (ejecutiva, sumaria, de pesos, etcétera).

No es mi idea hacerte una descripción completa de todos los paso a paso de cada posible juicio que existe en el mundo de la cobranza por vía judicial. Sin embargo, en los siguientes puntos voy a intentar describir los más comunes.


Si necesitas ayuda con alguna cobranza en particular que no he descrito aquí, siempre me puedes escribir en cualquiera de los puntos de contacto de la página.

3.4. Cobranza judicial de factura, pagaré y cheques

Te recuerdo que las facturas, pagarés y cheques son títulos ejecutivos, y que su procedimiento en general es el mismo.

Para comenzar el camino judicial, debes contar con el original del documento a cobrar, el cual quedará en custodia del tribunal (ojo). Suena obvio, pero más de algún cliente me ha pedido cobrar fotocopias de sus documentos.

Primero, mediante el patrocinio de tu abogado, se deberá notificar el protesto del cheque o pagaré y, en el caso de la factura, notificar el cobro ejecutivo de ella.

Si de casualidad tuvieras un pagaré firmado ante notario, te podrías saltar esta parte del patrocinio de un profesional, pidiendo a cualquier notaría que haga este trabajo.

Una vez notificado lo anterior (y no te paguen), ya podremos redactar y entablar la demanda en un juicio ejecutivo. Cuando ésta sea notificada al demandado, nos dará la facultad para embargar bienes de su propiedad.

A su vez, el demandado tendrá un plazo que parte desde los 4 días para ejercer sus defensas, pudiendo fundamentarse únicamente en lo dispuesto en el artículo 464 del Código de Procedimiento Civil. Si sus defensas son desechadas, o si no interpone defensa alguna, se seguirá adelante con la ejecución. Esto implica embargar y rematar los bienes del deudor, haciéndose pago al acreedor con lo que resulte de dicha subasta.

Aquí recién pudiste ver algunas de las virtudes del juicio ejecutivo, e incluso del pagaré firmado ante notario.

3.5. Cobro judicial de un contrato

Si el contrato en cuestión se encontraba hecho por escritura pública, se aplicará la mismas reglas que a los pagarés, facturas y cheques. Pero si este no fuese así, deberemos presentarlo a cobro por medio de un juicio ordinario.

El juicio ordinario tiene una duración muy extensa y, por lo demás, se podrá entrar a debatir cuestiones de fondo del propio contrato, entrampando mucho la posibilidad de obtener un cobro rápido.

¿Le sumo otro contra? Considera que una vez sea dictada la sentencia por el cobro de contrato, ésta recién se podrá presentar a cobro siguiendo las reglas del juicio ejecutivo.

En mi recomendación, usaría el contrato para fines de acuerdo entre partes, pero no como una herramienta que aporte al concepto de “cobranza preventiva” que veníamos conversando antes.

3.6. Cobro de honorarios

En esta sección te explicaré cómo demandar a un cliente que no paga el cobro de honorarios. Honorarios se entiende como cualquier tipo de remuneración a un trabajo, en su más amplio sentido.

La ley ha dispuesto un procedimiento distinto al juicio ejecutivo, pero que goza de cierta rapidez, denominado juicio sumario. En él, una vez entablada la demanda y habiendo sido notificada al deudor, se cita a una audiencia dentro de 5 días hábiles. En la audiencia el demandado podrá contestar la demanda, y el tribunal intentará promover la conciliación entre las partes.

Si la conciliación falla, se abrirá un término probatorio de 10 días para que las partes presenten en el juicio pruebas para apoyar sus alegaciones.

Una vez vencido el plazo, dejará el juicio en estado de dictarse sentencia, la cual finalmente decidirá si procede que se paguen los honorarios discutidos en él.

4. Tabla de títulos y procedimientos

Titulos y procedimientos ejecutivos

5. Recomendaciones para respaldar deudas

Teniendo en cuenta todo lo que te hemos revisado juntos, se podría decir que el pagaré es la mejor forma para documentar una deuda a nuestro favor. Lo anterior es porque el pagaré:

  1. Da la posibilidad de agregarle cláusulas que nos faciliten su cobro,

  2. Su rapidez del proceso de cobranza, y

  3. Los gastos de la gestión de cobranza misma.

Si analizas bien estos 3 motivos, te podrás dar cuenta que es a lo que siempre debemos apuntar respecto a nuestras acreencias, para así trabajar con tranquilidad cuando damos créditos o bien al prestar dinero.

En este capítulo te daré algunas recomendaciones para poder respaldar lo que te deban y puedas trabajar tranquilo.

5.1. Títulos recomendados

Pese a todos los consejos, nunca está demás repetir que lo mejor es documentar las deudas en algún título ejecutivo, por ejemplo en factura o pagaré. Lo anterior, ya que estos títulos presentan facilidades sin comparación y rapidez para su cobro.

En la vereda opuesta, nunca será recomendable documentar deudas en contratos otorgados por escritura privada. Lograr su cobro siempre será un proceso largo y lleno de dificultades, problema que además se traducirá en un proceso mucho más caro.

5.2. Documentar y acreditar firma

Una recomendación general para la firma de documentos privados será que siempre nos convendrá tener las firmas autorizadas ante notario.

Esto no significa que hay que ir literalmente y firmar el contrato ante notario. Si lo prefieres, el contrato lo puedes firmar en una hoja simple, para luego llevarlo ante el notario. A éste le puede bastar con tener una fotocopia de carnet de quienes suscriben, para así dar por autorizadas las firmas que ahí constan.

Firmar tus documentos ante notario te puede ahorrar algunas etapas de un proceso de cobranza, sobre todo aquellos ligados a demostrar que la firma sí existió y probar el acuerdo.

5.3. Archivo de documentos

Es muy importante tener todos los documentos que acreditan un crédito a tu favor debidamente guardados. Si se llegase a cobro judicial, se te pedirá entregar el documento en original o en copia autorizada, si se trata de una escritura pública.

Lo mencioné más arriba, pero lo repito a propósito de este punto: no es nada raro recibir trabajos de cobranza judicial donde nuestro cliente ha extraviado los documentos y/o sólo tiene una fotocopia.

El orden de tus documentos es básico para lograr un sistema de cobro eficiente.

5.4. La prescripción

Otro factor con que siempre debes tener mucho cuidado, es la prescripción de las obligaciones o acciones que de ellas emanan. La prescripción (en este caso) es la extinción del derecho que tenemos para cobrar nuestras acreencias, por el simple paso del tiempo.

El tiempo de la prescripción variará dependiendo del tipo de deuda y documento.

Así por ejemplo, los pagarés, los cheques y las letras de cambios, prescribirán en un año contado desde la fecha de su vencimiento.

Las acciones que emanan de una escritura pública, prescribirán en tres años, y en el caso de los contratos que no son celebrados por escritura pública, este plazo se extiende hasta 5 años.

Hoy existen muchas herramientas digitales (y no tanto) para controlar el tiempo, y cualquiera servirá siempre que te recuerde y permite controlar que no se te pase el tiempo de prescripción.

Lo más estratégico para ti, será siempre mantener vigente tu derecho a cobrar mediante renovar los documentos que acreditan lo que te deben.

5.5. Cláusulas recomendadas

Pese a que las partes pueden pactar todo tipo de cláusulas que se adapten a las circunstancias en particular, las que expondré ahora son las más usadas para las técnicas de cobranza efectiva de deudas. Son 3:

  1. La cláusula de aceleración: a través de esta cláusula, el acreedor de una obligación en cuotas podrá “acelerar” la deuda, ante el incumplimiento de cualquiera de las cuotas (cobranza morosa). Así, el acreedor tendrá derecho no solo a solicitar el cumplimiento de la cuota debida, sino que al total del saldo insoluto que quede de la deuda.

  2. La liberación del protesto: esta cláusula se introduce especialmente en pagarés y letras de cambio. A través de ella evitamos el paso previo de tener que notificar el protesto del pagaré, y así ir directo a su cobro judicial.

  3. Cláusula de intereses penales: esta tiene por objeto que, ante el retraso en el pago de cuotas, se le sume un interés. Normalmente se aplica a cada cuota el interés máximo convencional (el más alto que permite la ley), lo que ejercerá una presión en el deudor para que se apure en pagar la cuota morosa.

Por último, te haré mención de una última cláusula que es de uso prácticamente universal, pero que no siempre es necesaria, que es la cláusula compromisoria. Su función es fijar la competencia de determinados tribunales para conocer de los conflictos judiciales que se puedan originar respecto de la ejecución del contrato en cuestión.

6. Castigo de deudas

Puede suceder que algunas de nuestras acreencias sean tan difíciles de cobrar, que no nos convengan su cobro. También puede ser que por nuestro descuidos, ya no sean cobrables por y haya transcurrido su plazo de prescripción.

Para cualquiera de estos casos, la ley tributaria le ha dado un beneficio al acreedor, el cual se encuentra contenido en el artículo 31 inciso tercero N° 4 de la Ley de la Renta.

Consiste en que el acreedor contribuyente podrá “castigar” un crédito durante el año tributario, declarándose incobrable.

El requisito es que este crédito se haya contabilizado debidamente y que se hayan agotado los medios para su cobro. De cumplirse tal cual, el acreedor puede deducir como gasto al momento de proceder al cálculo de su impuesto a la renta, cosa de no tributar como un ingreso algo que nunca lo fue.

A alguno le podría sonar como un premio de consuelo, sin embargo la gestión de incobrables es muy importante para la salud tributaria de cualquier negocio, sin importar su tamaño.

7. Contrato de empresas de cobranza

Lo primero que debemos tener en cuenta al momento de decidir contratar o no contratar una empresa de cobranza es la cantidad de créditos que tenemos a nuestro haber.

Si nuestra cartera de créditos es más bien reducida, lo normal es contratar un estudio de abogados que se encargue de la cobranza preventiva o particular. Un abogado te puede enseñar y ayudar a diseñar un sistema para manejar los créditos que se tornen difíciles de cobrar.

Por otro lado, si nuestra cartera de créditos fuese más importante o necesitase de mucha atención, quizás te convenga contratar una agencia de cobranzas o un estudio de abogados especializado.

La agencia de cobranza nos cobrará un arancel por cada gestión, además de un porcentaje de recuperación. Además, muchas de estas empresas trabajan con algún software de cobranza, lo que verás en su costo.

Por otra parte, si necesitas la recuperación de una cartera vencida inmensa (cobranza de cartera), la solución puede ser contratar empresas de cobranza judicial. Asegúrate, eso sí, que tengan profesionales del derecho en su equipo.

Otro punto importante es conocer la efectividad de la empresa de cobranza externa con la que contratemos. Esto suele ser un reflejo de si lleva una debida tramitación de los juicios, si trabaja con empresas de cobranza telefónica, si no ejerce métodos de hostigamiento ilegal a los clientes, experiencia en cobranza empresarial, entre otros.

También debes tener en cuenta las cómo será la comunicación que tendremos con nuestra empresa de cobranza masiva, así como la experiencia comprobable que tengan en su área.

Por último, y dependiendo de tu negocio, será el área de cobertura. Muchas empresas de cobranza trabajan sólo en la región metropolitana, así como hay otras que se desempeñan a nivel nacional. Si das crédito fuera de tu ciudad, sí o sí será un punto que te deba interesar.

8. ¿Cómo retomar relaciones comerciales después de una cobranza?

Si bien no existen fórmulas perfectas para restablecer relaciones con nuestros clientes, lo más importante es reafirmar la confianza. Lo anterior se hace logrando que nuestro antiguo deudor entienda que la situaciones relacionadas a la cobranza, son puntos apartes en una relación comercial.

A fin de cuentas, trae beneficios a ambas partes, como por ejemplo, ordenar la contabilidad de los dos. En base a esto, que es una actitud profesional, siempre podrán darse nuevas oportunidades para negociar nuevos proyectos.

Es por esto que hay una etapa inicial de la cobranza simple a clientes, en la cual debemos tener cuidado de amedrentar excesivamente a nuestros deudores.

También es importante mostrar que estamos dispuestos a negociar y encontrar soluciones convenientes para ambas partes. A través de esta clase de actitudes se puede lograr una fuerte relación comercial, que traspasa más allá de puntuales situaciones de incumplimiento.